lunes, 31 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / Mujeres

Serge Gainsbourg y Jane Birkin
Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
MUJERES

Para él era evidente que aquel amor tardaría mucho en acabarse; que no podía encontrarle fin. Ana Sergeyevna cada vez lo quería más. Lo adoraba y no había que pensar en decirle que aquello se acabaría alguna vez; por otra parte, no lo hubiera creído.
Se levantó a consolarla con alguna palabra de cariño, apoyó las manos en sus hombros y en aquel momento se vio en el espejo.
Empezaba a blanquearle la cabeza. Y le pareció raro haber envejecido tan rápida y tontamente durante los últimos años. Aquellos hombros sobre los que reposaban sus manos eran jóvenes, llenos de vida y calor, temblaban.
Sintió compasión por aquella vida todavía tan joven, tan encantadora, pero probablemente no lejos de marchitarse como la suya. ¿Por qué lo amaba ella tanto? Siempre había parecido a las mujeres distinto de como era en realidad; amaban, no a él mismo, sino al hombre que se habían forjado en su imaginación, a aquel a quien con ansia buscaran toda la vida; y después, al notar su engaño, lo seguían amando lo mismo. Sin embargo, ninguna fue feliz con él. El tiempo pasó, hizo amistad con ellas, vivió con algunas, se separó luego, pero nunca había amado; sería lo que quisiera, pero no era amor.
Y he aquí que ahora, cuando su cabeza empezaba a blanquear, se había realmente enamorado por primera vez en su vida.




domingo, 30 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / Vida rotas


Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
VIDAS ROTAS
Se acomodó en el sillón, tocó la campanilla y pidió que le trajeran té. Ana Sergeyevna seguía de espaldas a él, mirando por la ventana. Lloraba de emoción, al darse cuenta de lo triste y dura que era la vida para ambos; sólo podían verse en secreto, ocultándose de todo el mundo como si fueran ladrones. ¿No eran las suyas vidas rotas?  


Antón Chéjov / La señora del perrito




sábado, 29 de marzo de 2014

viernes, 28 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / Bajo el amparo del secreto

Vuelta a casa
Fotografía de Matías Pozzi

Antón Chéjov 
BAJO EL AMPARO DEL SECRETO

Bajo el amparo del secreto, como bajo el amparo de la noche, todo hombre vive su vida más interesante y auténtica.



jueves, 27 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / Un hombre inteligente

Un hombre mira una pintura del artista chino Yue Minjun conocido como “El cielo azul y nubes blancas”, durante el ‘Art Paris Art Fair “, en París. (AFP)
El cielo azul y nubes blancas
Yie Minjun
Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
UN HOMBRE INTELIGENTE

Mi única enfermedad es que, después de veinte años, no he encontrado en toda la ciudad más que un hombre inteligente, y éste está loco. 

Antón Chejov, "La sala número seis"



miércoles, 26 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / Por espléndida que sea la aurora


Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
POR ESPLÉNDIDA QUE SEA LA AURORA

Los hombres padecerán enfermedades, envejecerán y morirán lo mismo que ahora. Por espléndida que sea la aurora que ilumine su vida, después de todo, les meterán en un ataúd y los echarán a la fosa.


Antón Chéjov, "La sala número seis"




martes, 25 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / El egoísmo de los desgraciados


Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
EL EGOÍSMO DE LOS DESGRACIADOS

Aboguin y el doctor estaban cara a cara y, encolerizados, siguieron insultándose injustamente. Nunca en su vida, ni siquiera delirando, habían usado palabras tan inicuas, crueles y absurdas. En ambos surgía con violencia el egoísmo del desgraciado. Los desgraciados son egoístas, maliciosos, injustos, crueles y menos capaces de comprenderse mutuamente que los imbéciles. La desgracia, en lugar de unir, separa a las personas, y donde parecía natural que el dolor común debieran fundirlas hay mucho más injusticia y crueldad que entre aquellas relativamente contentas.

Antón Chéjov, "Enemigos".




lunes, 24 de marzo de 2014

Casa de citas / Chejov / El matrimonio


Antón Chéjov
BIOGRAFÍA
EL MATRIMONIO

De acuerdo, me voy a casar si este es su deseo. Pero éstas son mis condiciones: todo deberá continuar como antes, es decir, ella vivirá en Moscú y yo en el campo, y vendré a verla. No podría soportar la felicidad continua, todos los días, de la mañana a la noche. Si se me habla todos los días de lo mismo y en el mismo tono, me pongo furioso. Prometo ser un marido excelente, pero deme una esposa que sea como la luna, que no aparezca en mi cielo todos los días: el matrimonio no me haría escribir mejor.


domingo, 23 de marzo de 2014

sábado, 22 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Chejov

Antón Chéjov

Vladimir Nabovok
ANTÓN CHÉJOV

Nabokov consideraba que el léxico de Chéjov era pobre y su combinación de palabras casi trivial; el paisaje artístico, el verbo jugoso, el adjetivo de invernadero, el epíteto de crema de menta servido en bandeja de plata, todo eso le era ajeno. Chejov no fue un inventor verbal, como sí lo fue Gógol; su estilo literario acude a las fiestas en traje de diario. Tampoco estaba preocupado, como Turguéniev, por la raya del pantalón de la frase. Sin embargo, Chéjov conseguía dar una impresión de belleza artística muy superior a la de muchos escritores que creían saber lo que es la prosa rica y bella. Lo hacía manteniendo todas sus palabras a la misma luz moderada y con el mismo tinte exacto de gris, un tinte que está a medio camino entre el color de una empalizada vieja y el de una nube baja. La variedad de sus atmósferas, el centelleo de su ingenio arrebatador, la economía profundamente artística de sus caracterizaciones, el detalle vívido y el “desdibujarse” de la vida humana, todos los rasgos chejovianos típicos, ganan con estar saturados y envueltos de una borrosidad verbal levemente iridiscente.

Nabokov, Vladimir Nabokov, Curso de literatura rusa, op. cit., pp. 446-447.
Alice Munro / El dominio del cuento

Lea, además
Biografía de Antón Chéjov



jueves, 20 de marzo de 2014

Casa de citas / Maupassant / Punto



Guy de Maupassant
BIOGRAFÍA

PUNTO

Ningún hierro puede penetrar el corazón con tanta fuerza como un punto colocado en el sitio preciso.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Arletty / Mi corazón y mi trasero

Le jour se lève (1939),
de Marcel Carné

Arletty
MI CORAZÓN Y MI TRASERO

Mi corazón es francés pero mi trasero es internacional.


Arletty
Arletty
MY HEART AND MY ASS

My heart is French but my ass is international.


Arletty
Arletty
MON COEUR ET MON CUL
Mon coeur est français mais mon cul est international.


Geoffrey Nowell Smith, The Oxford History of World Cinema, p. 347. 





martes, 18 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Lolita V


Vladimir Nabokov
LOLITA V
Editores

1

Al principio, por consejo de un viejo amigo muy cauteloso, fui lo bastante dócil para estipular que el  libro apareciera en forma anónima. No creo que me arrepienta nunca de haberme decidido, poco después, cuando comprendí hasta qué punto los tapujos podían perjudicar a mi causa, a firmar Lolita. Los cuatro editores norteamericanos, W, X, Y y Z, a quienes ofrecí el original y que lo pusieron en manos de sus consejeros editoriales, se escandalizaron a causa de Lolita hasta un punto que ni siquiera mi viejo y cauteloso amigo F. P. hubiera podido imaginar.


2

El editor X, cuyos consejeros se aburrieron tanto con Humbert que nunca pasaron de la página 174, tuvo el candor de escribirme que la segunda parte era demasiado larga. El editor Y, por su lado, lamentó que no hubiera personas buenas en el libro. El editor Z dijo que, si publicaba Lolita, nos meterían a los dos en la cárcel.


Vladimir Nabokov
"Acerca de un libro titulado Lolita"
Lolita
Barcelona, Anagrama, 2011, pp. 283, 285






lunes, 17 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Lolita IV



Vladimir Nabokov
LOLITA IV

1


¿Por qué escribí Lolita? Fue interesante hacerlo. Después de todo, ¿por qué escribí cualquiera de mis libros? Por el placer de hacerlo, por la dificultad.

2

Me estremezco retrospectivamente cuando recuerdo que hubo un momento, en 1950, y luego en 1951, en que estuve a punto de quemar el pequeño diario negro de Humbert Humbert. No, jamás me pesará Lolita. Fue como la composición de un bello rompecabezas... su composición y solución al mismo tiempo, puesto que la una es una visión reflejada de la otra, según se mire.

3

Probablemente sea yo el responsable del hecho extraño de que la gente ya no ponga Lolita a sus hijas. He sabido de algunas perritas de aguas a las que se ha dado ese nombre desde 1956, pero no de seres humanos.



Vladimir Nabokov
En Apostrophes, de Bernard Pivot



                   


domingo, 16 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Lolita III

Dominique Swain
Lolita
Vladimir Nabokov
LOLITA III 

Lolita tenía doce años, no dieciocho, cuando Humbert la conoció. Quizá recuerde que hacia la época en que tenía catorce, Humbert se refiere a ella como a su ‘querida que envejece’.


Vladimir Nabokov
En Apostrophes, de Bernard Pivot


                   

sábado, 15 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Lolita II


Vladimir Nabokov
LOLITA II

Lolita nació hace mucho tiempo, en 1939 o quizá a principios de 1940, en momentos en que me encontraba postrado por un ataque feroz de neuralgia intercostal, que es una enfermedad muy dolorosa, algo así como la punzada fabulosa del costado de Adán. Según recuerdo, el primer estremecimiento de inspiración en cierto modo lo provocó de manera un tanto misteriosa un relato de un periódico, creo que el París-Socier, acerca de un mono del zoológico de París, al cual, después de meses de haber sido adiestrado con halagos por los científicos, produjo al fin el primer dibujo al carbón trazado por un animal, y ese esbozo reproducido en el periódico, mostraba los barrotes de la jaula de la pobre criatura. 


Vladimir Nabokov
Opiniones contundentes
Madrid, Taurus, 1977


viernes, 14 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Lolita I




Vladimir Nabokov
LOLITA I


Lolita no tuvo original. Nació en mi mente. Jamás existió. Lo cierto es que no conozco bien a las muchachitas. Cuando me detengo a pensar, creo que no conozco a ninguna muchachita. Las he tratado en el plano social de vez en cuando, pero Lolita es un invento de mi imaginación.

Vladimir Nabokov
Opiniones contundentes
Madrid, Taurus, 1977

jueves, 13 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Ada II


Vladimir Nabokov
ADA II 

Excepto varios escritorzuelos irremediables que fueron incapaces de pasar de los primeros capítulos, los comentarios norteamericanos han sido notablemente perceptivos en lo que respecta a mi novela más cosmopolita y poética. En cuanto a la prensa británica, las observaciones de unos pocos críticos sagaces también fueron muy gratas; los bufones resultaron menos hábiles que de costumbre, en tanto que mi guía espiritual permanente, Philip Toynbee, pareció afligirse por Ada aun más de lo que había estado por Pale Fire. Nunca recuerdo las críticas en detalle, y por el momento varias cadenas de montañas me separan de mis archivos.


Vladimir Nabokov
Opiniones contundentes
Madrid, Taurus, 1977



                   

miércoles, 12 de marzo de 2014

Casa de citas / Nabokov / Ada I



Vladimir Nabokov
ADA I 

Ada fue materialmente más difícil de componer que mis novelas anteriores debido a su mayor extensión. En concepto de fichas, en las cuales escribo y reescribo mis cosas con lápiz, el último borrador comprendía unas dos mil quinientas, que la señora Callier, mi mecanógrafa a partir de Pale Fire, convirtió en más de ochocientas cincuenta páginas. Empecé a escribir la sección de la Textura-del-Tiempo hace unos diez años, en Ithaca, Estado de Nueva York, pero solo en febrero de 1966 la novela entera pasó de un salto al tipo de existencia que puede y debe expresarse con palabras. Su trampolín fue la llamada telefónica de Ada (en lo que ahora es la penúltima parte del libro).


Vladimir Nabokov
Opiniones contundentes
Madrid, Taurus, 1977




                   

martes, 11 de marzo de 2014

Casa de citas / Hernando Urriago Benitez / Perro

Bag Dog
Richard Jackson
Hernando Urriago Benitez
PERRO 

Esta mañana, muy temprano, mientras hacía deporte, me mordió un perro. ¡No tengo rabia pero tengo una piedra!



lunes, 10 de marzo de 2014

Casa de citas / Vargas Llosa / Maduro y el fascismo


Mario Vargas Llosa
MADURO Y EL FASCISMO

La prostitución de las palabras, como lo señaló Orwell, es la primera proeza de todo Gobierno de vocación totalitaria. Nicolás Maduro no es un hombre de ideas, como advierte de inmediato quien lo oye hablar; los lugares comunes embrollan sus discursos, que él pronuncia siempre rugiendo, como si el ruido pudiera suplir la falta de razones, y su palabra favorita parece ser “¡fascista!”, que endilga sin ton ni son a todos los que critican y se oponen al régimen que ha llevado a uno de los países potencialmente más ricos del mundo a la pavorosa situación en que se encuentra. ¿Sabe el señor Maduro lo que fascismo significa? ¿No se lo enseñaron en las escuelas cubanas donde recibió su formación política? Fascismo significa un régimen vertical y caudillista, que elimina toda forma de oposición y, mediante la violencia, anula o extermina las voces disidentes; un régimen invasor de todos los dominios de la vida de los ciudadanos, desde el económico hasta el cultural y, principalmente, claro está, el político; un régimen donde los pistoleros y matones aseguran mediante el terror la unanimidad del miedo y el silencio y una frenética demagogia a través de los medios tratando de convencer al pueblo día y noche de que vive en el mejor de los mundos. Es decir, el fascismo es lo que va viviendo cada día más el infeliz pueblo venezolano, lo que representa el chavismo en su esencia, ese trasfondo ideológico en el que, como explicó tan bien Jean-François Revel, todos los totalitarismos —fascismo, leninismo, estalinismo, castrismo, maoísmo, chavismo— se funden y confunden.



Lea en Ficciones:



domingo, 9 de marzo de 2014

Casa de citas / Vargas Llosa / El despilfarro chavista


EL DESPILFARRO CHAVISTA
Por Mario Vargas Llosa

El historiador mexicano Enrique Krauze recordaba hace algunos días el fantástico dispendio que ha hecho el régimen chavista, en los 15 años que lleva en el poder, de los 800.000 millones de dólares que ingresaron al país en este periodo gracias al petróleo (las reservas petroleras de Venezuela son las más grandes del mundo). Buena parte de ese irresponsable derroche ha servido para garantizar la supervivencia económica de Cuba y para subvencionar o sobornar a esos Gobiernos que, como el nicaragüense del comandante Ortega, el argentino de la señora Kirchner o el boliviano de Evo Morales, se han apresurado en estos días a solidarizarse con Nicolás Maduro y a condenar la protesta de los estudiantes “fascistas” venezolanos.

EL PAÍS

Lea en Ficciones:


sábado, 8 de marzo de 2014

Casa de citas / Augusto Monterroso / La brevedad

Ilustración de Benjamin Lacombe
Augusto Monterroso
Biografía
LA BREVEDAD



Con frecuencia escucho elogiar la brevedad y, provisionalmente, yo mismo me siento feliz cuando oigo repetir que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Sin embargo, en la sátira 1, I, Horacio se pregunta, o hace como que le pregunta a Mecenas, por qué nadie está contento con su condición, y el mercader envidia al soldado y el soldado al mercader. Recuerdan, ¿verdad?

Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos, largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto.