miércoles, 26 de septiembre de 2012

Florencia 2012 / Fotografías de Triunfo Arciniegas

Atados de cebolla larga
Florencia, Caquetá, Colombia
Foto de Triunfo Arciniegas 
FLORENCIA 2012 
Fotos de Triunfo Arciniegas


Hierba y tacones
Florencia, Caquetá, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Amor en Florencia
Florencia, Caquetá, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Madre
Florencia, Caquetá, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Dama florentina
Florencia, Caquetá, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Mujer y pescado
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

La llave
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Piernas y tomates
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Niñas descabezadas
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Siesta en el parque
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Matrimonio con niña y caballo
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Conversación
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Lector
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Perfil florentino
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Viejos
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Cabeza
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Guarapo fresco I
Florencia, Caquetá, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Guarapo fresco II
Florencia, Caqueta, 2012
Guarapo fresco III
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
El avión
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Plátanos
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Perros
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
Mariachi
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas

Lector florentino
Florencia, Colombia, 2012
Foto de Triunfo Arciniegas






martes, 25 de septiembre de 2012

Casa de citas / Pauwels y Bergier / Hiroshima hebrea


Pauwels y Bergier

¿Hiroshima Hebrea?


Según el profesor Agrest —que no vacilaba, en dicho estudio, en plantear hipótesis tan fabulosas, mostrando así que la ciencia puede y debe abrirse a la imaginación creadora, a las suposiciones atrevidas—, la destrucción de Sodoma y Gomorra pudo deberse a una explosión termonuclear provocada por viajeros del espacio, ya fuese deliberadamente, ya a consecuencia de una des­trucción necesaria de sus depósitos de energía antes de su partida hacia el cosmos.
En los manuscritos del Mar Muerto se lee lo siguiente.
”Se elevó una columna de humo y polvo, parecida a una columna de humo que brotase del corazón de la tierra. Vertió una lluvia de azufre y de fuego sobre Sodoma y Gomorra y destruyó la ciudad, el llano entero, todos los habitantes y la vegetación… Las gentes fueron avisadas para que abandonaran el lugar de la futura explosión, de que no se detuvieran en lugares descubiertos, de que no contemplaran la explosión y de que se ocultaran bajo tierra…

Los fugitivos que se volvieron fueron cegados y murieron."




lunes, 24 de septiembre de 2012

Casa de citas / Reinaldo Arenas / Carlos Fuentes

Carlos Fuentes
 Reinaldo Arenas
CARLOS FUENTES

Una de las figuras que más me atemorizó fue la de Carlos Fuentes; aquel hombre no parecía un escritor, sino una máquina computadora; tenía una respuesta exacta y al parecer lúcida para cualquier problema o pregunta que se le planteara; lo único que había que hacer era apretar un botón. (...)
Carlos Fuentes se expresaba en un inglés perfecto y parecía ser un hombre que no tuviera ningún tipo de dudas, ni siquiera metafísicas; era para mí lo más remoto a lo que podía compararse con un verdadero escritor. Aquel señor, elegantemente vestido, era una enciclopedia, aunque quizás un poco más gruesa. Muchos escritores de este tipo reciben grandes premios literarios, incluyendo hasta el Cervantes o el Nobel y pronuncian unas conferencias impecables.


Reinaldo Arenas
Antes que anochezca
Barcelona, Tusquets, 1992, p. 326




domingo, 23 de septiembre de 2012

Casa de citas / Reinaldo Arenas / Escritores y dictadores

Charles Chaplin
El Gran Dictador
Reinaldo Arenas
ESCRITORES Y DICTADORES

Los dictadores y los regímenes autoritarios pueden destruir a los escritores de dos modos: persiguiéndolos o colmándolos de prebendas oficiales.



Reinaldo Arenas
Antes que anochezca
Barcelona, Tusquets, 1992, p. 326




sábado, 22 de septiembre de 2012

Casa de citas / Reinaldo Arenas / El exilio


Reinaldo Arenas
EL EXILIO

Yo sabía que en aquel sitio yo no podía vivir. Desde luego, diez años después de aquello, me doy cuenta de que para un desterrado no hay sitio donde se pueda vivir; que no existe sitio, porque aquel donde soñamos, donde descubrimos un paisaje, leímos el primer libro, tuvimos la primera aventura amorosa, sigue siendo el lugar soñado; en el exilio uno no es más que un fantasma, una sombra de alguien que nunca llega a alcanzar su completa realidad; yo no existo desde que llegué al exilio; desde entonces comencé a huir de mí mismo.



Reinaldo Arenas
Antes que anochezca
Barcelona, Tusquets, 1992, p. 314




viernes, 21 de septiembre de 2012

Casa de citas / Reinaldo Arenas / El desterrado


Reinaldo Arenas
EL DESTERRADO

El desterrado es el tipo de persona que ha perdido a su amante y busca en cada rostro nuevo el rostro querido y, siempre autoengañándose, piensa que lo ha encontrado.


Reinaldo Arenas
Antes que anochezca
Barcelona, Tusquets, 1992, p. 315



jueves, 20 de septiembre de 2012

Casa de citas / Reinaldo Arenas / El despertar sexual


Reinaldo Arenas
EL DESPERTAR SEXUAL



Mis relaciones sexuales de por entonces fueron con los animales. Primero, las gallinas, las chivas, las puercas. Cuando crecí un poco más, las yeguas; templarse una yegua era un acto generalmente colectivo. Todos los muchachos nos subíamos a una piedra para poder estar a la altura del animal y disfrutábamos de aquel placer; era un hueco caliente y, para nosotros, infinito.

No sé si el verdadero placer consistía en hacer el acto sexual con la yegua o si la verdadera excitación provenía de ver a los demás haciéndolo. El caso es que, uno por uno, todos los muchachos de la escuela, algunos de mis primos y algunos incluso de aquellos jóvenes que se bañaban desnudos en el río, hacíamos el amor con la yegua.

Sin embargo, mi primera relación sexual con otra persona no fue con uno de aquellos muchachos, sino con Dulce Ofelia, mi prima, que también comía tierra igual que yo. Debo adelantarme a aclarar que eso de comer tierra no es nada literario ni sensacional; en el campo todos los muchachos lo hacían; no pertenece a la categoría del realismo mágico, ni nada por el estilo; había que comer algo y como lo que había era tierra, tal vez por eso se comía... Mi prima y yo jugábamos a los médicos detrás de la cama y no recuerdo por qué extraña prescripción facultativa, terminábamos siempre desnudos y abrazados; aunque aquellos juegos se prolongaron durante meses, nunca llegamos a practicar la penetración, ni el acto consumado. Quizá todo se debía a una torpeza de nuestra precocidad.

El acto consumado, en este caso la penetración recíproca, se realizó con mi primo Orlando. Yo tenía unos ocho años y él tenía doce. Me fascinaba el sexo de Orlando y él se complacía en mostrármelo cada vez que le era posible; era algo grande, oscuro, cuya piel, una vez erecto, se descorría y mostraba un glande rosado que pedía, con grandes saltos, ser acariciado. Una vez, mientras estábamos encaramados en una mata de ciruela, Orlando me mostraba su hermoso glande cuando se le cayó el sombrero; todos éramos guajiros con sombrero. Yo me apoderé del suyo, eché a correr y me escondí detrás de una planta, en un lugar apartado; él comprendió exactamente lo que yo quería; nos bajamos los pantalones y empezamos a masturbarnos. La cosa consistió en que él me la metió y después, a petición suya, yo se la metí a él; todo esto entre un vuelo de moscas y otros insectos que, al parecer, también querían participar en el festín.

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Reinaldo Arenas
Antes que anochezca
Barcelona, Tusquets, 1992, pp. 28-29